Polillas en el corazón, volando sin ganas de volar.
Luchando sin querer luchar.
Haciendo de todo para sobrevivir en la monotonía de la vida.
Queriendo algo por tan solo querer.
No sabiendo lo que realmente es vivir, soñar y pensar.
En el mundo actual todo gira a un entorno frio y sombrío,
que nos hace pensar que debimos hacer para merecer algo
tan cruel. Que debemos hacer para cambiar nuestras vidas y
encontrar el verdadero sentido de nuestra existencia. En donde las polillas no son polillas, son mariposas; y en donde la monotonía, es amor.
Lo cual hace un mundo perfecto para dos.
Las mariposas van cambiando de color, como si fuera otoño, pero esta vez van en busca de amor.
Un amor que se había perdido, un amor que se había extinguido; un amor que posiblemente había cambiado de color.
Un negro opaco, sin brillo ni esplendor; así se había vuelto nuestro corazón.